jueves, 21 de noviembre de 2019


















MÚSICOS DEL PARAGUAY



















FLORENTÍN GIMENEZ: 

INFANCIA Y JUVENTUD.

En su adolescencia, la batería fue el instrumento que más llamó su atención y luego de aprender a ejecutarla, integró la Orquesta de Música Popular dirigida por el maestro Severo Rodas. En el año 1943, empezando de esa manera, a los 18 años de edad, por los senderos de la carrera profesional.


Desde ese año se dedicó con ahínco a su formación académica, al conseguir una beca en el conservatorio La Lira, cuya dirección estaba a cargo de la profesora Pepita Faella, de donde egresa como sus primeras composiciones de música paraguaya.

En el año 1945, a la edad de 20 años aprende la ejecución del piano y abandono la batería e integro como pianista, la orquesta de Ramón Reyes, donde permaneció hasta 1947, año en que se desata la sangrienta guerra civil paraguaya que obligó al maestro, por motivos políticos, a abandonar la patria para ir a radicarse a la Argentina.

Al terminar la contienda fratricida, ese mismo año, retornó al Paraguay y formó su primera orquesta, “Ritmos de América”, la cual ejecuta composiciones cuyos arreglos orquestales él se encargaba de escribir, alcanzando el grupo, al poco tiempo, un notable sitial de privilegio por los éxitos obtenidos en sus preparaciones.

TRAYECTORIA:

 Siguió su preparación académica y se especializó en armonía; tuvo como Profesor a Otakar Platil, quien por entonces residía en nuestro país y formador de grandes músicos de la época.

Estar al frente de su propia orquesta lo motivo a seguir componiendo música paraguaya y de otros géneros, las cuales interpretadas cuando el grupo Ritmos de América se presentaba en los diversos escenarios.

La nueva década, la de 1950, lo motiva para la renovación y crea una nueva agrupación que lleva como denominación “Florentín Giménez y su típica Moderna”, ya que su nombre empezaba a gozar de fama y éxito y las características el grupo se ajustaban a lo que el mercado exigía en ese entonces. Con catorce integrantes y los aportes vocales de Oscar Escobar, Juan Carlos Miranda, Carlos Centurión y Jorge Alonso. Alcanzó de inmediato la aceptación popular.

Esta orquesta, única en su conformación, por sus éxitos singulares logra transformar el ambiente musical de entonces. Recorre con mucho suceso, con la representación de Humberto Rubín, varias provincias Argentinas tales como: Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Misiones, Salta, Jujuy, Tucumán, Córdoba, Santiago del Estero y Formosa, explica un documento de la época.

LOGROS Y PERSECUCIÓN.

En esta misma etapa formó una orquesta de música folclórica compuesta por 30 profesores, que actuaba en los intermedios de las obras teatrales y radioemisoras, y fue probablemente la época de mayor creatividad del maestro, ya que los pentagramas conocieron obras suyas que luego serían notables sucesos dentro del repertorio de nuestra música, como “Así canta mi patria”,”Nocturnal”, “Retorno”, “Ka`aguýpe”, entre otras.

En el mismo documento consultado se puede leer lo siguiente:

Por su resistencia y rebeldía a los gobiernos autocráticos de entonces, siendo miembro permanente de la Comisión Directiva de la Asociación de Músicos del Paraguay, es sindicado como “izquierdista” y por tal motivo detenido en 1953. Se lo tiene preso durante varias semanas y luego confinado a la ciudad de Clorinda, República Argentina, lugar donde permanece por varios meses. Sin amilanarse de esta circunstancia, regresa y continúa trabajando, pero ya sin la tranquilidad y seguridad necesarias, a tal punto que después de asegurar y firmar contrato por más de 80 ciudades del Brasil, con su gran orquesta, fue imposible cumplirla al negársele la salida al país por la policía paraguaya de entonces, perdiendo así la oportunidad que se le ofrece, con los perjuicios pertinentes para los demás integrantes de la orquesta.

En 1956, por culpa de lo que él denominaría falta de tranquilidad personal, tan necesaria para desarrollar toda actividad fecunda y creativa, y la gran necesidad de seguir creciendo en conocimiento, abandona el Paraguay, en forma silenciosa, dejando detrás de sí unos sinnúmeros de logros personales ganados a través de la música, y se lanza a la aventura de conquistar el mercado rioplatense, comenzando todo de nuevo en un ambiente totalmente nuevo para él, pero sabiendo que allí le esperaban una colectividad artística conformada por José Asunción Flores, Francisco Alvarenga, Demetrio Ortiz, Emigdio Ayala Báez, Herminio Giménez, Jacinto Herrera, Juan Escobar y tantos otros que ya habían demostrado sus quilates como autores, compositores y directores de orquestas en la capital Reina del Plata, logrando difundir, jerarquizar, y Dignificar la música paraguaya en tan importante mercado; Florentín Giménez iba para sumar su aporte a tan enorme tarea.

La promulgación en 1996 de la ley 858/96 que crea, entre otras, el Conservatorio Nacional de Música, del cual es director; y la ley 346/94, que instituye el Premio Nacional, por el cual el Parlamento Nacional otorga al o los galardonados un importante premio en metálico, o su último y trascendental logro, la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional, cuya batuta está a su cargo, integrada por más de 112 músicos rigurosamente seleccionados por sus niveles académicos, son referentes que harán que el autor de “Así Canta mi Patria” y de la primera ópera paraguaya, “Juana de Lara”, sea recordado con admiración y respeto por la posteridad.

OBRAS:

Entre los poemas sinfónicos podemos mencionar; “Minas cué”, para solista coro y orquesta; “El Río de la esperanza”, para coro y orquesta, “Ciclos”, además de seis sinfonías: Sinfonía Concertante Nº1 para piano y orquesta, Sinfonía Nº2 De las estaciones, Sinfonía Nº3 en Re mayor, Sinfonía Nº4 Sortilegio, Sinfonía Nº5 Quinta tonal y Sinfonía Nº6 dedicada a Agustín Pío Barrios, Mangoré, en el cincuentenario de su muerte.

También escribió conciertos para dos guitarras y orquesta, para violín y orquesta, para viola y violonchelo.

Otras obras sinfónicas son: “Fantasía Étnica”, “Misa Paraguaya”, para solista, coro y orquesta, escribió además comedias musicales y zarzuelas paraguayas como: “San Juan dice que si”,”Perúrima”, con Alcibiades González del Valle; “Romero y Julieta”,”Loma Tarumâ”, “Kurusu Cañete”, con Mario Halley Mora, entre otros.

Compuso música incidental para obras teatrales y para la primera producción cinematográfica del Paraguay, “Juana de Lara”, y para el repertorio de nuestra música popular compuso más de 300 canciones.

Luis Szarán escribió en su Diccionario de la Música en el Paraguay: “Su creación lírica, la ópera Juana de Lara, estrenada en 1987, escrita en un estilo cercano a los románticos italianos, de argumento sobre temas patrióticos y ambientada en le época de la independencia del Paraguay de la corona española, fue uno de los más grandes sucesos de materia de espectáculos artísticos en le época del 80 en Paraguay.

AGUSTÍN PIO BARBOZA:



Agustín Pío Barboza, cantante y compositor, nació en Asunción, Paraguay el 5 de mayo de 1913, hijo de Alberto Barboza y Pabla Rojas. Inició su carrera actuando a capella en reuniones y en festivales de música. Don Agustín Barboza murió el 18 de diciembre de 1998 a los 85 años, en Asunción, Paraguay.

TRAYECTORIA:

Vuelve al Paraguay integrando una delegación encabezada por los Maestros José Asunción Flores, Francisco Alvarenga y el tenor Emilio Vaesken, invitados por la Comisión de Festejos de la Fundación de la ciudad de Asunción para participar en la fiesta de gala del 15 de agosto. En aquella ocasión Augusto Roa Bastos escribe: “Barboza, viene con su balanza de músicas al pecho para pesar el ritmo / de viejas melodías en la voz de su pueblo. / Echa a volar tu dulce tormenta de canciones / tú que vienes de lejos, / sereno y transparente, luz de terrones claros / por blancas avenidas de garzas y de vientos”.
También formó un trío junto a Félix Pérez Cardozo y Eulogio Cardozo.

1944      Gracias a una beca que le concedió el Gobierno Nacional continuó sus estudios de canto en la Escuela de Música de la Universidad de Río de Janeiro. Dio también conciertos y audiciones en teatros y radios durante los años vividos en el Brasil, junto al gran maestro Carlos Lara Bareiro, quien lo alentó a difundir la música paraguaya.
1947      Viaja desde Brasil a México, invitado por Gumersindo Ayala Aquino para integrarse al conjunto “Los Guaireños”, con Luis Alberto del Paraná, Digno García y Humberto Barúa. Recorre gran parte de México, Cuba y la totalidad de los países centroamericanos. Hacia inicios de la década de los ‘50 encaró una gira por países del norte sudamericano y de Centroamérica, México, Estados Unidos de Norteamérica y Europa, ya como solista o integrando varios conjuntos.
1954      Luis Alberto del Paraná lo convoca para reorganizar el paradigmático “Trío Los Paraguayos”, junto al arpista Digno García. Llegados a Europa, firman contrato con el sello Philips de Holanda, del que son artistas exclusivos por largos años. Por decreto del Poder Ejecutivo habían recibido el nombramiento de “Embajadores de la Música Paraguaya”.
1957      En 1957 organizó su conjunto “Barboza y sus compañeros”, junto a Ramón Mendoza, Leonardo Figueroa y Carlos Centurión, prosiguiendo su labor de difusión por Europa y Medio Oriente.





1962      Reintegrado al Paraguay, se casa con la cantante Yverá (Francisca Zayas), conformando una pareja artística realizando presentaciones en radio, teatro y televisión. En 1968, estando en Europa crean el conjunto “Los Barboza”. Graban tres discos de larga duración y realizan presentaciones en radio, televisión, teatros, colegios, universidades y casas de espectáculos públicos.
1988      Su hija, Diana Barboza, también cultora del canto popular, se incorpora al grupo.
1993      El 19 de julio de 1999 es Iniciado en la Masonería, en la Logia Aurora del Paraguay Nº 1, bajo la Obediencia de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, a cuyas Tenidas asistía regularmente.

OBRAS:

Es autor de alrededor de 80 composiciones entre las que se destacan “Alma vibrante”, “Flor de Pilar”, “Mi patria soñada”, “Sobre el corazón de mi guitarra”, “Muchachita campesina” y “Mis joyas de Buenos Aires” (con versos del poeta Carlos Miguel Jiménez), “Dulce tierra mía”, “Serenata”, “Viva la vida, viva el amor” y “Muchacha dorada” (sobre textos de Augusto Roa Bastos), “Oimeva che roga”, “Oñondivemí” y “Reservista purahei” (con Félix Fernández), de su propia producción, en letra y música, “Emociones de mi tierra” y “Ruego y Camino”, “Sombras de ausencia” (con Enrique Gayoso), “Voz del viejo río” (con Aníbal Romero).

MAURICIO CARDOZO OCAMPO:





CARRERA PROFESIONAL:
En 1930, a propósito del estallido de la Guerra del Chaco que enfrentó a Paraguay y Bolivia, el dúo Martínez-Cardozo, junto con otros artistas, realizó exitosas actuaciones para recaudar fondos para la Cruz Roja Paraguaya. En 1936 fue uno de los fundadores de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, habiendo pertenecido antes al Círculo de Autores y Compositores de cuya fusión con la Sociedad de Autores surgió en 1936 la actual SADAIC. Esta entidad lo nominó como delegado ante el presidente de la República del Paraguay para gestionar la promulgación de una legislación protectora de la propiedad intelectual; fruto de esta gestión fue el decreto-ley n.º 94 suscripto por el presidente Federico Cháves.


Entre 1948 y 1952 escribió y dirigió ciclos radiofónicos sobre música y cultura paraguayas por Radio Argentina (en Buenos Aires).

Se mudó nuevamente a Buenos Aires, donde entre 1961 y 1962 realizó ciclos de conciertos de música paraguaya al frente de la Orquesta Estable de LR4 Radio Splendid, en la capital porteña, por dos temporadas.

Entre 1959 y 1965 fue profesor de folklore del Instituto de Bellas Artes Romaro (en Buenos Aires).

TRAYECTORIA:

En sus tiempos de conscripción militar conoció a Eladio Martínez, con quien integró el dúo Martínez-Cardozo, el cual grabó una apreciable cantidad de discos para el sello Odeón de Buenos Aires y realizó innumerables presentaciones en teatros, radioemisoras y centros culturales Realizó giras artísticas por países y ciudades del cono sur sudamericano, recalando finalmente en Buenos Aires (Argentina), donde fijó residencia y continuó sus estudios con los destacados maestros de armonía, composición e instrumentación Isidro Maistegui y Gilardo Gilardi. Con el folklorólogo argentino Juan Alfonso Carrizo inició sus estudios sobre la ciencia del folklore.

Finalizada la Guerra del Chaco, se funda en Buenos Aires el Círculo Paraguayo del cual Martínez-Cardozo son activos integrantes y poco después, Cardozo Ocampo inicia al frente del conjunto folklórico Ñande Koga, una fundamental labor musical que desembocará, andando el tiempo, en la fundación de la Agrupación Folklórica Guaraní y luego del Club Folklórico Rincón Guaraní.

APORTE CULTURAL:

Como conferencista su tarea fue grandemente fecunda, presentándose en innumerables encuentros científicos de la especialidad folklórica, festivales, congresos, seminarios y simposios en más de una veintena de ciudades de la Argentina y el Uruguay. Desde 1961 dictó charlas y conferencias sobre temas tales como

«La música paraguaya y sus ramificaciones»
«El arpa paraguaya»
«Nombres genéricos de la música paraguaya»
«La fiesta de la galopa»
«El origen de la música paraguaya»
«Músicas y danzas paraguayas»
«La música paraguaya y su influencia en el Río de la Plata»
«Música y danza paraguaya y la voz espuria de litoraleña»
«Leyendas y costumbres del Paraguay»
«6x8, signo musical de América Latina»
«Folklore paraguayo»
«¿Qué es folklore?»
«El tirteo verde-olivo: Emiliano R. Fernández»
«Instrumentos musicales del Paraguay»
«Músicos, poetas y artífices de la cultura artística paraguaya», entre otros.
Cuando su regreso definitivo al Paraguay encaró la formación del Conjunto Folklórico Perú Rimá, cuya tarea en la jerarquización de la música paraguaya, por la calidad y el rigor artístico y estético impresos a su trabajo, es bastamente reconocida.



Fuente consultada

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